Descripción

En la provincia de Alicante, en el mismo límite con la de Valencia, los sistemas montañosos se alargan hasta terminar en las costas acantiladas del Cabo de la Nao. De este a oeste, estos sistemas se caracterizan por un conjunto de sierras, con disposición perpendicular al mar, entre las que se encajan, sobre materiales blandos, ríos de corto recorrido. El socavamiento de los ríos ha dado lugar a la formación de estrechos valles en los que se asientan, desde tiempos inmemoriales, pequeñas poblaciones con una impronta cultural propia, reconocible, además de en su urbanismo, en el tipo y en la disposición de cultivos.

Es también un territorio identificable por la toponimia de los valles como la Vall de Alcalà, la Vall d’Ebo y la Vall de Gallinera. Es esta última la que conforma un paisaje de mayor envergadura. La ruta propuesta discurre a lo largo del conjunto estructural y paisajístico de la Vall de Gallinera. Es estructural porque se distinguen claramente las grandes unidades naturales de paisaje que la forman originariamente, destacando: el amplio frente abrupto de la Sierra de Benirrama, al sur; el flanco menos acentuado, con seccionamiento de barrancos, de la Sierra de Gallinera, al norte; y, entre ambas, se encaja la Vall de Gallinera, con sus paisajes agrícolas tradicionales y sus pequeños pueblos salpicados a lo largo de la misma.

El nombre de Vall de Gallinera también se refiere al término municipal. Se asienta en esa estructura de tres unidades de paisaje naturales dispuesta en paralelo, y se singulariza por la existencia de ocho pequeños núcleos de población: Benirrama, Benialí, Benissivá, Benitaia, La Carroja, Alpatró, Llombay y Benissili. Por su posición estratégica, el valle ha sido históricamente zona de paso entre el interior y la costa por lo que, tanto su flanco occidental como su estrechamiento en la parte oriental cercana al litoral, están salvaguardados por los castillos de Benissili y de Gallinera, respectivamente. Entre unos y otros las visuales a lo largo del valle y entre poblaciones facilitaron la vigilancia con la construcción de torres vigía como la de Alpatró. Bajo el mismo diseño temático, se han trazado dos recorridos distintos: uno, a pié, que atraviesa la Vall de Gallinera y visita alguna de sus poblaciones (de unos 10 km de largo) y, el otro, en bicicleta que la recorre de este a oeste (32 km de recorrido). Ambos son de dificultad baja, aptos para todos los públicos y todas las edades.